25/09/14 “El día que Álvaro volvió a nacer”


Hoy hace tres años de un día que jamás olvidaremos en nuestra familia, fue el día en el que Álvaro con 10 días de vida nos dio el mayor susto que se le puede dar a unos papas y nos demostró que es un luchador y conseguirá en su vida todo lo que quiera.

Se que algún día leerás estas palabras y ya te habremos hablado de esto muchas veces (ya lo hacemos aunque aún no lo entiendes) pero quiero que se quede aquí guardado, en este diario familiar que es el blog y así lo tengamos con nosotros.

Como ya hemos contado algunas veces naciste con hipertensión pulmonar y desde el principio te llevaron a neonatos para tratarte, en un principio pensábamos que era algo menos grave y que un poco de oxígeno pronto te tendríamos en nuestros brazos pero tú hipertensión era severa y en tus primeros días de vida te tuvieron que facilitar ayuda para poder respirar.

La hipertensión pulmonar es una alteración por la cual los vasos sanguíneos que se encuentran en los pulmones del recién nacido se contraen y limitan gravemente la circulación sanguínea en su interior, por lo que los valores de oxígeno en la sangre disminuyen de manera alarmante pudiéndose poner en peligro la vida del bebé.

Pasaban los días y parecía que poco a poco no empeoraba la situación, como a veces nos decían, estabas estable dentro de la gravedad y cada día parecía que la cosa iba a mejor, pero esa mañana del 25 de septiembre cuando íbamos a verte nos dijeron que en ese momento no podíamos entrar que estaban los pediatras y enfermeras ocuparos, que nos avisarían cuando pudiéramos, muchas veces nos había pasado, coincidía con hora de baños de los peques o cambios y teníamos que esperar un poco, así que nos fuimos a la habitación, pero papá estaba nervioso cuando el tiempo de espera era más de lo normal, yo le decía que se tranquilizara que estarían con los baños de los prematuros que había y dándoles de comer, pero no estábamos tranquilos; al rato vino tu pediatra a vernos y por su cara vimos que no nos traería buenas noticias.

Nos dijo que habías tenido una hemorragia pulmonar y estabas muy débil, que estabas luchando pero que si te volvía a repetir tu cuerpo no lo podría resistir, pero que por el momento estabas luchando, te habían vuelto a entubar para ayudarte a respirar y te estaban aplicando un tratamiento para ayudar a combatir el grado tan alto de hipertensión que tenias. Nos dijo que cuando pasara un ratito podíamos ir a verte.

Una vez se fue, papá y yo nos derrumbamos, era la primera vez en esos 10 días que lo hacíamos y llamamos a los abuelos para decirles lo que había pasado.

Pasado ese tiempo en el que hablamos nos miramos y dijimos que sabíamos que ibas a salir y nos fuimos a verte.

Recuerdo perfectamente cuando entramos en la UCI de neonatos del hospital, todo el equipo estaba con lágrimas en los ojos y se les veía agotados del trabajo que habían hecho, nos fuimos a verte y allí estabas dormido y saturando muy bajo, papá me agarro de la mano fuerte y empezó a llorar, y solo le decía, “David no llores aquí, que no te vea llorar, nos tiene que ver fuertes, le tenemos que transmitir energía positiva, él va a salir, no nos puede ver tristes”; nos quedamos contigo, dándote ánimos, hablándote de tus hermanos y mandándote toda la energía que podíamos.

Cuando vimos oportuno nos fuimos a la habitación para dejar al equipo trabajar, y al salir le dijimos a todos que no perdieran la esperanza, que lucharán igual que tú lo ibas a hacer, que sabíamos que saldrías con tus ganas y el trabajo de todos.

Las siguientes 24 horas eran cruciales para ver cómo evolucionaba todo y tú poco a poco fuiste remontando, durante el día cada vez que íbamos a verte estabas con mejor color y poco a poco subiendo la saturación.

Pasaron varios días hasta que desapareció el peligro, pero ese día hiciste la proeza mayor que se puede hacer, nos demostraste a todos que no va a haber nada en este mundo que se te resista.

Eres un luchador y nuestro héroe particular, gracias a tu coraje y a ese equipo tan maravilloso del Hospital Parque de San Antonio (no tendremos vida para agradecer todo lo que hicieron por ti y lo bien que se portaron con nosotros durante las 5 semanas que estuviste allí) aquel 25 de septiembre pasó de lo que podría haber sido en el día más triste de nuestras vidas a el día en el que volviste a nacer y nos diste la mayor enseñanza de nuestras vidas.

Álvaro te queremos, no cambies nunca, has nacido siendo un luchador y lo seguirás siendo toda la vida y lo que te propongas lo conseguirás.

Me despido con una frase de Albert Einstein que te va como anillo al dedo

” Y como no sabía que era imposible lo hizo”

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4 pensamientos en “25/09/14 “El día que Álvaro volvió a nacer”

  1. Paz y David, de verdad, con lágrimas en los ojos después de leeros. No me puedo imaginar qué impotencia tan grande pueden vivir unos padres en momentos así. Alucino. Un abrazote enorme a ese luchador. Sois una familia genial y a pesar de no conoceros en persona, este mundo 2.0 hace que os queramos y admiremos con padres!

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